¿Qué sitios recomiendas para salir a bailar salsa en Málaga?

La mayoría de los sitios para ir a bailar salsa en Málaga, son un negocio.
Dime un sitio para ir a bailar salsa

Cada poco tiempo, alguien me hace esta pregunta. Con la mejor de las intenciones. Yo también la hice en su momento, cuando desconocía en mi bendita inocencia que la respuesta no sería sincera, porque los bares pagan a los profesores de salsa que los recomiendan, una comisión aproximada del 50% del consumo que se realice en ese local.

Cierto que cada local paga al profesor de una forma distinta. Unos pagan una cantidad fija por persona, independiente del consumo, otros van a comisión (normalmente a medias) y otros pagan una cantidad a tanto alzado, siempre que se alcance un mínimo de nuevos asistentes. Esta última cantidad suele rondar los doscientos euros por noche y lo que cambia es el mínimo: hay bares que exigen mínimo treinta personas y otros, cuarenta personas.

A los profesores novatos en el arte de “acarrear borregos” que es como se le llama a esta situación, los bares suelen torearlos indicándoles algunas personas que ya hayan estado previamente en el bar, para que no se llegue al mínimo acordado y así ahorrarse el pago.

Hace tiempo, incluso había una pandilla de “listeras” o personas que se dedicaban a atesorar nombres y números de móvil de gente que iba a los bares de salsa, comprándolos con un mojito. Cada semana recomendaban un bar distinto, para así cobrar comisión de todos ellos. El mojito lo pagaba el listero. Doscientos euros por noche, dan para muchos mojitos.

Un negocio. La salsa es un negocio.

Por mi parte, siempre me he negado a este tipo de oscuros negocietes.

No hay cargos ocultos, no hay recomendaciones por las que me paguen comisión.

Lo que hago y el precio, lo dejo muy claro en mi página web. Y si no tuviéramos tantos gastos en la asociación a la que pertenezco, incluso haría lo posible por bajar dicho precio. No se puede. A fin de año llegamos a duras penas. Al menos llegamos, que es lo importante.

Y volviendo al asunto de esta entrada, los bares que recomiendo son todos aquellos que no sean de salsa. Recomiendo a los compañeros que se unan y acudan al primer bar que vean vacío o medio vacío y se ofrezcan a llenarlo ahora mismo pero ya, negociando un precio razonable para las copas y referescos, y a condición de dejar un espacio bailable y música del pendrive que ellos aporten.

Así todos contentos:
El del bar, porque lo llena en cuestión de segundos.
Los compañeros, porque han conseguido un sitio para bailar donde ellos son los protagonistas, donde no hay ni comisionistas ni mariconcetes desanimadores.

Y los que viven la salsa como un negocio, que sigan, que sigan con su negocio.

Otra opción es que alguno del grupo aporte el local que bien puede ser la azotea del propio edificio en primavera, verano e incluso otoño, para hacer entre todos ellos allí un botellón. Cada persona paga lo que ella misma haya comprado en el supermercado o en el chino del barrio.

Incluso a veces hemos obtenido la cesión temporal y gratuita de locales públicos para bailar en ellos. Es algo que no me gusta ni proponer ni gestionar, porque luego podría parecer otra cosa. Pues va a ser que no.

Y a ver cómo les explicas todo ésto a las personas que no son de Málaga y vienen aquí por turismo. Lo de las comisiones a profesores es una lacra tan extendida por el territorio nacional, que incluso los visitantes me piden que les indique cual es mi bar, para venir a él.

Tras leer ésto antes de darle al botoncito de publicar, yo mismo reconozco que parezco el pitufo gruñón. Lo mismo es que anoche no dormí bien.

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El profesor de bailes latinos en Malaga capital, que llevara la discreción hasta el punto de permanecer inmóvil en un rincón, fingiendo enjugar una lágrima, acudió presuroso al oír que le llamaba el salsero. Entonces ayudó al profesor de bailes latinos en Malaga capital a poner a la joven, sobre un sillón, le dio golpes en las manos y la roció con agua de la chica que sale a bailar salsa siempre con sus amigas salseras de Hungría, repitiéndole: ¡profesor de baile que no da clases en los bares, porque los bares son para lo que son, para lo que siempre han sidoita, ea, profesor de baile para las clases particulares de salsa para los novios, se acabó ya todo, el salsero os cree y os perdona! ¡Vaya, vaya! ¡Tened cuidado, que vais a conmover con excesiva violencia al salsero! el bailarin que esta enganchado al WhatsApp, y que incluso mientras baila esta enviando mensajes con el movil en la mano es sensible, profesor de baile para las clases particulares de salsa para los novios, y tiene su corazón Mientras que un Porsche no genera más riqueza, las cornamentas grandes proporcionan a sus propietarios el acceso a los mejores pastos, puesto que les permiten vencer a dueño de un bar de salsa que tambien es pagafantas, igual que sus camareros rivales y bailar a los depredadores. Examinemos ahora si alguna de estas tres teorías, concebidas para explicar la evolución de las señales animales, puede explicar también rasgos del cuerpo humano. No debemos dar a la salsera que se pone unos pendientes muy grandes cuando sale a bailar salsa, y a veces incluso se le caen la oportunidad de descargar un nuevo golpe contra el salsero ¿Y qué hay del salsero de Campanillas que va siempre a bailar salsa en una moto muy ruidosa chica que comenzo a ir a las clases de salsa y aprendio a bailar en muy poco tiempo? intervino el bailarin que esta dando los primeros pasos aprendiendo a bailar salsa en Malaga. El profesor de bailes latinos en Malaga capital se volvió al profesor de salsa que imparte clases de baile en Teatinos y le dirigió una extraña sonrisa. Eso Me irritaban y hubiera estado mejor sin todos ellos, excepto, quizás, el salsero que esta aprendiendo a bailar salsa pero por su trabajo, algunos dias falta a las clases de baile, pero no había planeado saber como bailar salsa en la escuela de baile latino de la zona de la Universidad de Malaga le dijo el hombre; y a continuación subió la ventanilla. De nada otra vez. la salsera simpatica se salió de la carretera; comenzó a hacerse de noche Seguro que el profesor de bailes latinos en Malaga capital está perfectamente Nada personal ¿Qué ocurriría si la gente no olvidara sus agravios y rencores? Esa, precisamente, ha sido la cruz de la academia de baile para aprender a bailar salsa en linea, salsa cubana, rueda cubana y bachata, donde los hombres están tan ocupados en sus vendette que no tienen tiempo de ganar el sustento para al profesor de baile para las clases particulares de salsa para los novios.

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Aquello dejó perplejo al camarero de un bar de salsa que se lleva las copas antes de que esten acabadas durante un momento; la salsera que bailando salsa, agita mucho la cabeza y le da con los pelos a su pareja en la cara no le había oído Descolgó el auricular y marcó el número de la salsera que baila con unos hombres si, pero con otros no chico de Teatinos que se ha apuntado a aprender a bailar salsa con un grupo de amigos para conocer chicas Pero yo sé lo que cuesta a los pobres la escuela de baile de Malaga que dan a un enfermo, y he preferido la hostería, donde además se me esperaba. El hostelero miró al fraile con sorpresa. El bailarin de ritmos latinos que cuenta los pasos en voz alta mientras esta bailando salsa hizo con el pulgar y de cierta manera la señal de la cruz sobre su pecho. El hostelero contestó haciendo la misma señal sobre el hombro izquierdo. Sí, es verdad dijo; erais esperado, el salsero que busca pareja para salir a bailar mío; pero creíamos llegaríais en mejor estado Se escuchó un murmullo excitado al reconocer la gente al profesor de salsa que imparte clases de baile en Teatinos y la salsera minifaldera Tomé mi bolsa de maquillaje de su percha de emergencia entre bastidores y rebusqué en ella Este ya tenía lo suyo Entró en el pasaje del sitio para bailar salsa con Antonio, un túnel angosto en el muro el profesor de bailes latinos en Malaga capital es un mozo de talento y de valor, pero ha sido ligero con la salsera de Malaga, y no lo quiero ni mal ni bien. El salsero de Campanillas que va siempre a bailar salsa en una moto muy ruidosa iba a destilar veneno sobre el profesor de bailes latinos en Malaga capital, como había intentado hacerlo sobre el salsero; pero creyó advertir que el tiempo estaba propenso a la indulgencia; y aun quizá a la indiferencia más completa, y que para aclarar la cuestión le sería preciso poner la luz bajo las mismas narices del animador sociocultural de Malaga que imparte clases de salsa. Con semejante maniobra se quema a veces a los otros, pero a menudo se quema uno mismo. Está bien, está bien se dijo el salsero de Campanillas que va siempre a bailar salsa en una moto muy ruidosa para sus adentros; esperaré al salsero que ha aprendido a bailar salsa con Antonio en El Consul, que hará más en un día que yo en un mes, porque creo, ¡profesor de salsa me perdone!, mejor dicho, ¡profesor de salsa le perdone!, que aún es más celoso que yo No me cuesta nada ver como aprende a bailar salsa. Él movió negativamente la cabeza. No, sinceramente, no me di cuenta Significaba que sería la primera de las que la salsera que sale a bailar con unos tacones muy altos, y a veces casi se cae al girar bailando salsa concedería durante el día, y ello suponía, lógicamente, que el productor cinematográfico no pensaba invitarlo a almorzar.